EL NIÑO DE LOS TRENES

Haba una vez un niño que no sobrepasaba los 50 centmetros, pero saba que si algo le gustaba eran los trenes, aunque es difcil en la gran ciudad encontrar algn viejo tren, de alguna forma l los haba visto y conocido. Cada tarde deseaba salir a pasear para poder ir al centro comercial a subirse al pequeo tren que daba un par de vueltas alrededor de los almacenes. Una tarde al pasar por la tienda de juguetes sus ojitos oscuros brillaron al ver detrs de una vitrina un modelo a escala de un tradicional tren de carbn. Aunque a sus tres aos no conoca marcas, nombres o viejas historias de trenes, saba perfectamente que ese era un tren como el que el quera, volva a ver el tren en la vitrina y el modelo de plstico que tenia en su mano, su familia no tenia mucho dinero para regalarle el tren que vea cada tarde al pasar por la tienda de juguetes. Pero cada vez el soaba con poder subir a uno. Y as pasaba cada tarde que visitaba el centro comercial montaba el pequeo tren alrededor de los almacenes sonriendo y jugando con el tren de plstico que halaba con un cordel, despus corra hasta la vitrina donde estaba aquel modelo a escala y mientras lo miraba con una sonrisa pintada en sus labios y un brillo peculiar en sus ojos grandes y negros en los que se dibujaba el reflejo del tren en la vitrina, el sabia que no era suyo y que difcilmente su familia poda regalrselo, pero no impeda que cada tarde el viajara por los andes, pasara por tneles oscuros, por bosques enormes y verdes, en ciudades grandes y pequeos pueblos tocando la bocina y lanzando humo en aquel tren de su imaginacin. Y al irse se montaba nuevamente en el viejo tren de plstico que amarraba a su mano para halarlo no desprecia el pequeo tren porque sabia que la abuela se lo haba regalado con mucho amor, pero cada noche volaba hasta el almacn y montaba el tren, mientras abrazaba el pequeo tren de plstico

Pasado el tiempo el nio creca pero siempre mantena vigoroso el sueo de tener el tren de la tienda, una tarde cuando llego a la vitrina como todos los das algo hizo que la sonrisa de todos los das no se pintara hoy sobre su rostro y es que al ver se dio cuenta por una circunstancia desconocida el tren ya no estaba, el espacio que este ocupaba haba sido ocupado por una caja de muecas. El corazn del nio se comprimi, esa tarde de camino a su casa no dijo una sola palabra solamente se llenaba del recuerdo del tren que hasta ayer haba podido desear, hoy su sueo se vea desgastado, y muerto, al llegar a su casa solamente se lanz a su cama y llor porque ahora no poda soar mas, y pensaba en que hubiera hecho si ese tren hubiese llegado a sus manos, pero ahora otro nio poda estar jugando con el... Llor tanto que se qued dormido.

A la noche siguiente todas las familias se reunan para celebrar una noche de Navidad y mientras todos sonrean y jugaban pero el estaba sentado en un silln con su mente puesta an en aquel tren. Cuando lleg la hora de abrir abrir los regalos en su cara volvi a pintarse la sonrisa de alegra sin igual al ver que su regalo era aquel tren que cada tarde pasaba observando en la tienda de juguetes, al ver el tren que su madre le haba comprado con mucho sacrificio, ella haba ahorrado para poder regalrselo, el nio fue tan feliz que cada maana lo primero que hacia era jugar con aquel tren....

Dios te ha dado sueos que a veces parecen estar alejados de nosotros por una vitrina que no nos deja tenerlos, y cuando mas lejos parezca estar el sueño de hacerse realidad, puede que Dios lo est guardando para cuando menos te lo esperes.

Confa en Dios solo el puede hacer de tus sueños una Hermosa Realidad... Vamos, Suea en grande, y tu Dios ser tan grande como tus sueños

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